México, siempre innovador en el arte de la diplomacia creativa, decidió que la mejor manera de fortalecer la relación con Estados Unidos era con un regalo inesperado: 29 criminales de alta peligrosidad, bien empacaditos, directo a su territorio. Un detallazo que, por pura coincidencia (¡ajá!), llegó el mismo día de la reunión de alto nivel entre el canciller Juan Ramón de la Fuente y su comitiva de lujo: los secretarios de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; de Defensa, Luis Cresencio Sandoval; de Marina, José Rafael Ojeda, y de Gobernación, Luisa María Alcalde. Del otro lado de la mesa, Marco Rubio encabezaba su propio escuadrón con el fiscal general Merrick Garland, el secretario de Seguridad Nacional Alejandro Mayorkas y el secretario de Estado Antony Blinken.