¿Alguna vez ha intentado usted arreglar una silla coja? Es una labor fascinante porque, por más que le meta cartón doblado, la desgraciada silla siempre encuentra la forma de volverse a tambalear. Algo similar le está pasando a Donald Trump con su gobierno: apenas se sienta cómodo en el Despacho Oval, y ya está Elon Musk serruchándole la pata con su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).